Fuiste sutil en tu despedida,
no dejaste huella,
hasta que tu ausencia
fue inminente.
Al principio,
eran solo un par de recuerdos,
para no caer en el olvido.
Después,
comencé a verte en sueños.
Al poco tiempo,
fantaseaba contigo estando despierta,
En un par de meses,
podía también escucharte.
Hasta que a fuerza de quererlo,
te sentí de nuevo conmigo.
Ahora, mira que felices vivimos.
Toma mi mano y bailemos,
hasta el fin de nuestros tiempos.
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