Cuando dejé de escribir la primera vez, fue por amor.
Amor embriagante que no me dejaba pensar.
Tan absorvente, que no tuve necesidad de expresarme en letras,
solo con besos y caricias envolventes.
Lentamente fue pasando el tiempo,
y el efecto de ese amor pasó.
Y volví a mis letras, dolorosas y desengañadas.
La segunda vez, fue por falta de tiempo.
El reloj avanzaba mas rápido que mis dedos,
cuando yo terminaba una línea, ya habia concluido el día,
y asi pasaron los años, sin ninguna sincronización,
hasta que fui capaz de crear mi propio tiempo.
La tercera vez, fue el desengaño de mi propia vanidad,
yo perdí el camino y mis letras su encanto.
Y ahora, solo me queda la nostalgia
de poemas amorosos escritos a destiempo..
a
Advertisement