La llamada termino, como todas las llamadas terminan..con un tono intermitente que molesta al timpano y te lleva a depositar el auricular en su respectivo lugar.
Y me quede ahi, sentada con la mirada fija en ese extraño aparato inerte, que se ha llevado todas mis esperanzas, que desde el primer timbrazo me condeno a la pena que ahora me embarga (con todo el dramatismo que la frase implica, nefasto)
EN fin, el proceso siguio todo lo que comunmente implica el proceso de contestar una llamada; miré el identificador para personalizar el saludo desde antes de decirlo, vi tu numero y el corazon se detuvo haciendo un hueco en mi interior, inhale y me resigne a escucharte(ja, claro lo digo como si no hubiera tenido ganas de escucharte) pude no haber contestado, o decirte estoy ocupada, u alguna otra cosa que por ahora no se me ocurre; pero elegí saludar con mi hola, tan tipico y predecible en mi, y desde ese instante poco a poco entre frases cliches y amorosas se me fue quebrando el corazon tan despacio que las lagrimas silentes una a una fueron escurriendo por mi cara y 20 minutos despues no quedaba ni lagrimas, ni voz, ni tu, ni tono intermitente, solo quedamos yo y el telefono, frente a frente.
Y justo ahora que quiero gritar no tengo a quien, y solo me queda ese aparato para comunicarme con alguien que me consuele.
Es raro como con unos numeros y un timbre puedes encontrar consuelo( si es que contestan del otro lado cuando necesitas quien te conteste y cuando necesitas que lo hagan), o te pueden romper el corazon.
EN medio de todas estas reflexiones quede, y me pregunte a quien le hablo, y solo queria volver a escucharte a ti, fue cuando senti a mi lado sentada a la soledad.
Le deberian dar un telefono de regalo, asi podria llamar para anunciar su llegada.
}BUeno te rompieron el corazon… voy para alla… soy soledad.
O mejor aun cuando la muerte viene,
bueno soy la muerte cierra los ojos voy llegando..
Adios.